jueves, 17 de junio de 2010

Hoy no me siento bien aunque tampoco sé por qué. Ciertas conversaciones no deberían tenerse, o quizá sean acumulaciones de temas, tristes en sí, pero que han que hablarse. Me pregunto por qué las personas aguantamos, más o menos, dependiendo de educación y personalidad, a otro tipo de personas y sus actos. Muchos tienen poca paciencia en cuanto a las personas, en las relaciones humanas, ajenas al entorno familiar, podría decir que soy bastante tonta. ¿Habéis notado mi cambio de expresión? Tonta. En la actualidad, rara vez hablamos de personas con un nivel alto de comprensión en cuanto a comportamientos sociales o paciencia, se habla de inteligencia, una persona comprensiva, paciente, buena o simplemente que sabe perdonar es considerada tonta, calzonazos y varios derivantes más. ¿Por qué? Es increible que no nos fijemos en esa cualidad, ¿no? Y lo que es más, que la pongamos como algo despectivo, cuando lo único que hacen ese tipo de personas es dar segundas oportunidades, terceras e incluso cuartas. ¿No es eso algo bueno? No. Es tonto. Me parece irónico, porque si esas personas no existiesen, muchas de las que califican despectivamente esa cualidad, no serían felices.
Ser espabilado está sobrevalorado y sería incluso capaz de decir que ser listo más, cada día encuentro personas más llenas de conocimientos y vacías de cosas que sí importan. Despreocupadas por mejorar su forma de ser, seguidores de una moral irrespetuosa y ya deshumanizada. ¿Dónde quedan los seres humanos? ¿Dónde quedan esas personas basadas en sentimientos? ¿Dónde? Están en extinción. Parece que una nota, un número, un billete del color que sea, una máquina con cuatro ruedas, un aparatejo con el que llamar, un trozo de plástico con luces cobra más importancia que una persona llena de valores, actitudes, respeto, amor, vida. Tengo una persona muy cercana que para mi es mi día a día, dejando mis obligaciones aparte, es una de las pocas personas que me hace sentir viva. Y no, él no es una nota, no es un DNI, ni un coche, tampoco es un móvil ni un ordenador, es auténtico. Es por eso mismo mi mejor amigo, una persona que me da ideas, sueños, esperanzas, motivos, visiones nuevas de la vida, olores, sabores, todo. Es una persona muy completa, pero su personalidad no es tan relevante hoy en día y eso le trae de cabeza alguna que otra vez. Yo me siento así, siento que no soy una de esas personas brillantes, de esas que van a tener mucho dinero porque son inteligentes, tampoco soy una gran visionaria y lo que diría que se me da mejor es hablar. Hablar por hablar. Pensar. Pero eso, no está muy infravalorado. Quizá algún día, en algún mundo sea algo más que cuatro palabras en un blog, ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario