lunes, 21 de junio de 2010


- Me siento como en una nube.
- Qué buena sensación, me alegro por ti - sonrió.
- Una nube de humo, tóxica, que me contamina a cada segundo que sigue a mi lado, que no me deja ver colores, no me deja olerte, no me deja hacer nada... - su sonrisa se desvaneció y yo cerré los ojos, aunque seguía mirándole.
- Absórvela. Hincha tus pulmones con esa nube y haz que desaparezca - me miró a los ojos.
- ¿Y entonces qué? - le miré.
- Entonces sólo podrás hacer una cosa - se acercó.
- ¿El qué? - me quedé quieta, inquieta.
- Sentir - me cogió de la mano y miró a otro lado.
Me quedé con la palabra en la boca, bueno, suspiro o lo que fuese a salir de mi, esperaba un beso, un beso apasionado que me hiciese olvidar aquel mal momento que vivía. Pero no, no lo tuve, aquella noche sólo me llevé una lección a casa, las películas son eso, películas.


Bésame.

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