¿Te has dado cuenta de que la gente no se mira, se esquiva dentro de un ascensor? Haz la prueba de saludarlos efusivamente, con una sonrisa de oreja a oreja; o de hacer una broma.Esos gestos -que son gratuitos, que no requieren inteligencia ni entrenamiento especiales, que no cuestan dinero son más difíciles de hacer que cualquier otra cosa, porque uno tiene que salirse del "yo".
"Yo... y mi vida tan dura." "Yo... que estoy envejeciendo." "Yo... que tengo cáncer." "Yo... que soy muy bajo." "Yo... que no soy tan bueno tocando el violín." "Yo... y el café que derramé en esa camisa."
Todo ese "yo" debe quedar guardado en una repisa, para que "tú" salgas.
Tú, el ciudadano; tú, la mujer que fuiste golpeada anoche por tu marido, que se ve porque estás en el ascensor con un ojo amoratado.
Tú, el hombre de negocios que pensaste que tenías un trabajo seguro, pero acaban de decirte que la empresa en Estados Unidos redujo los trabajos en Chile y te despidieron.
Tú, pobre persona que acudió a los servicios de ayuda social para decir "tengo cuatro niños, me puede ayudar con lo que sea". Tú no sabes quiénes son los que están en el ascensor, si ganaron la medalla olímpica o perdieron el empleo, porque ninguno de ellos tendrá el coraje de, decir "yo necesito tu amor en este momento, necesito tu buen humor, necesito tu buena disposición".
Si es que tú dices "en cada momento público yo voy a ser amoroso con todos y un celebrador de la vida"... entonces tú eres Cristo, tú eres Buda, tú eres Whitman, tú eres María cuando entras en un ascensor. ¿Sabías que un niño puede entrar a una sala llena de asesinos y de gente perversa y jugar con ellos desinhibidamente, con su ternura y su amor, y que ese milagro ocurre porque ellos todavía no han sido introducidos en el amor por el dinero?
Patch Adams (Entrevista por Cristián Warnken)
Héroes.
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