domingo, 28 de noviembre de 2010

Da igual la edad que tengas, no sé a partir de cuando, nos da por recordar el pasado. Pensar en lo que fue. Yo, señores y señoras, tengo un gran pasado. En serio. Es de estos que recuerdas y te sumerges y nadas. Normalmente, dividimos los pasados en épocas, aunque realmente no sabría si debería ser así, nosotros lo hacemos. Yo he tenido épocas de bajos y pocas de altos, pero como todos he tenido de todo. He vestido de rojo chillón, con chandals y deportivas, coleta todos los días y riñonera. También he llevado negro contínuamente, de pies a cabeza. He llevado lacitos en el pelo y un flequillo que, creo un poco, me dejó más miope aun. He llevado burberrys y camisetas rosas con detalles brillantes. He llevado chapas y camisetas estrafalarias, de esas que pone 'la máquina de bailar'. He tenido de todo realmente, he pasado por miles de fases y todas me gustan. Es mi pasado y lo que me ha hecho, y sinceramente me encanta. Quizá sea que hoy me he levantado de buen humor, con el frío que hace y sin gas para agua caliente o calefacción y levemente resfriada. Puede que sea que me he dado cuenta de que aunque todo me toca, todo me acaricia, sólo se queda lo que a mí me gusta, lo mío, lo que yo soy. Y ahora sigue gustandome el rosa, el negro y el gris, la coleta y las deportivas, también el flequillo, las camisetas estrafalarias y odiar el dorado, porque me recuerda a las abuelas. Y me gusta pensar que me han roto el corazón y lo he reconstruido, que he suspendido y he aprobado, que he perdido amigos y he hecho nuevos, que me quedan cosas que nunca perderé y una familia que me quiere. Hoy, no puedo estar triste.

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