Hay momentos en los que debes dar el paso y romper de una vez un lazo que te unía con alguien. Ese lazo se rompe, dependiendo del caso, de muchas formas. El caso del que hoy hablaré es sentimental, se trata de ese lazo que te une a quienes te han enseñado a hablar, caminar, sonreír... Cuando eres pequeño piensas que tus padres son superhéroes, los admiras, quieres ser como ellos. Pero con el tiempo, y diría que a la temprana (entre comillas) edad de catorce años aprendes que no son perfectos, que no son superhéroes, que no siempre te van a salvar de cualquier situación, que al fin y al cabo son eso, humanos. Aunque como en todo, es genial seguir pensando que el ratoncito pérez existe y me va a traer dinero cuando me caiga un diente.Tales lazos, se rompen con el tiempo, al madurar y darnos cuenta de esto hecho, que aunque absurdo, esencial en ése paso de concienciación de la realidad de los adolescentes. A partir de ése momento se cae la venda y empezamos a ver cosas que antes no veíamos, los castigos ya pueden - destaquemos el pueden, porque antes por mucho que nos quejasemos ese pueden no existía, siempre pensamos que nuestros padres eran en el fondo justos y que lo hacían por nuestro bien sin posibilidad de error, hablo de esto, después de la reflexión ante un castigo por cierto acto - ser erróneos. Y con esa posibilidas, se borra ése dogma de perfección y pasamos a pensamientos y reflexiones contínuos, cuestinonando todos esos castigos o hechos que han producido ellos. Este margen de error manifestado, crea reacciones que en principio una persona civilizada y en estado de reflexión avanzado no se espera, pues la barrera de héroes-padres no está aun borrada del todo, con el tiempo, se pasa a otra fase y es que no sólo no son héroes si no que tienen grandes defectos. Podríamos decir que esto crea un efecto pseudodepresivo y de reflexión interna que podría causar hasta un casi rencor hacia los padres por crear ese tipo de imagen, pero pocos son los casos.
Es éste, el paso de conocer a otras personas en su estado puro sin la imagen que creamos de lo poco que sabemos lo que nos hace madurar, tanto con lazos cercanos o más distantes. En definitiva, ese lazo afectivo se rompe, con más o menos fuerza, pero rara vez queda lo que en su día fue.
Madurar no es un paso feliz y agradable, sólo es fijarse en la realidad de las cosas.
ME ENCANTA la última frase.. :)
ResponderEliminarWelcome to the parade, again! ^^
No es cierto, Un lazo entre hijo-padre-madre nunca se rompe, quizás se vaya aflojando pero nunca, son humanos, tienes defectos, pero no grandes defectos, eso depende de la persona, puedes ser... seamos bestias, unos cabrones, o ser un poco tontos pero lo que quiero decir es, que aunque sean así o asá, hay algo que se atraen, puedes tener muchas broncas con ellos, pero... digámoslo así... vuelves. y el hecho de volver es por ese lazo, ellos te cuidaron de pequeño/a a su manera ese cariño que antes tenias, lo conoces y por eso te lleva a atraerte, aunque sean unos cabrones... volverás, siempre... otra cosa sería verles menos, pero el lazo continúa ahí.
ResponderEliminarPor desgracia sí se rompe, hay casos es que sí se rompe. Tanto lazo con padres biológicos como no-biologicos (hablo de personas que hacen su función, abuelos, tutores, tíos...). El caso es el desgaste más que la desaparición o ese romperse del lazo, aunque existan casos del ejemplo radical, que queramos o no, está ahí.
ResponderEliminarEn cualquier caso existe la excepción, perdón si no lo dije antes.
ResponderEliminar