lunes, 14 de junio de 2010

¿No os pasa? A veces empiezas a hablar, hablar por hablar, comentas algo que se te pasa por la cabeza y derrepente creas un tornado de ideas mezcladas. Y a veces te mareas, ¿sabes? Te mareas de verdad entre tantas cosas que aun no has pensado, porque no puedes pensar con claridad, y corren y corren dentro de tu cabeza y no consigues alcanzar ninguna, las palabras salen de tu boca pero en tu cabeza pasan otras, pasan muchas preguntas, pasan muchos singnos de exclamación, muchos ¿Y si...? Y pum. Llega el punto y final. Y repasas todo lo que has dicho y todas esas ideas del tornado que ahora estan en el suelo y dices, vaya. Cuántas chorradas he dicho, o quizá piensas cuantas chorradas han dicho, la gracia de eso es el intercambio. Es como que tienes una baraja de cromos y piensas, joder qué guay es esta serie, tiene unos dibujos geniales, y derrepente cuando cambias cromos, o alguien los deja tirados y los ves, ves que algunos no están tan bien hechos, que algunos no tienen magia o que simplemente, son una basura. A mi me gustan los tornados, aunque me dejen mareada y me cueste bastante re-hacer lo que ya tenía construido, pero de eso se trata, de reciclarse - siempre me ha gustado esa expresión, Mar - y dar más pasos, conocerlo todo. Por que fijaos, las comidas por ejemplo, ¿os gustan las cosas sin complementos? ¿no os gusta el detalle de la nuez moscada en la bechamel? ¿sabíais que era un toque de otra persona, no? Pues eso, la vida tiene que mezclarse, tener toques y cambiar recetas, así todo sale más dulce o más salado, la vida puede ser del gusto que tú quieras.

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