viernes, 8 de octubre de 2010

En una mudanza, cuando te cambias de vivienda, es difícil acordarte de todo lo que tienes que meter en la maleta. Ayer me levanté y no dejaba de fijarme en cada paso que daba. Me levanto y busco mis zapatillas de ir por casa - al menos fuera de mi propia casa, porque ir descalza es mi deporte favorito - luego camino hasta el baño, jabón, me lavo la cara, toalla, me seco la cara, cepillo y pasta, me lavo los dientes, cepillo de pelo, me hago el pelo y de vez en cuando, espuma, laca.. añado ingredientes.


Si ya es difícil acordarse de todas las cosas que vas a necesitar fuera de casa, es más difícil aun encontrar espacio para todas ellas. ¿Como te vas a llevar tu vida a otro lugar? Eso no se puede hacer. El trabajo es duro, vas a tener que romper tu vida y dividirla en partes transportables y partes que no vas a poder transportar. Las primeras las meterás en la maleta, pegando fuerte para que quepan, pero las otras se van a quedar aquí - esperandote o no - lejos de lo que ahora será tu nueva vida. Quizá se reciclen y se conviertan en otro fragmento de tu vida, aunque no de la misma manera, pero es difícil. Crear algo nuevo va a costar mucho pero lo harás, porque lo sabes, porque lo quieres y si quieres puedes. Aun rompiéndo lo que tienes, te llevas las fotos y lo que en ellas hay, eso nunca se pierde - a veces, desgraciadamente sí - pero tu no dejarás que te pase.

Dos días voy a echar de menos tantas cosas..

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