Nunca me sentí parte de un todo. Siempre he tratado de irradiar la mayor felicidad posible, energía, vitalidad. Ser positiva ante la adversidad ha sido una de mis características. Pero no en mi. Muchas veces creo que pensar que tienes algo superado es un error. Las cosas te marcan, todo te marca y aunque creas que a ti no te pasa eso, sí lo hace. Creer que eres la persona más fuerte del mundo, que puede arrasar con todo sin consecuencias, que te puede nevar encima y no coger una pulmonía es ser un iluso. Creí que aquello no me afectaría, pero sí lo hace. No puedo evitarlo.
Es duro llegar a un lugar, con gente que ahora ya es parte de tu vida, integrada en ella, pero que no conoce ciertos aspectos sobre ti. Duele llegar a casa, a tu nueva casa (que no hogar), deprimida por algo que nadie conoce y que te duele decir. Fingir una alegría no sentida y exagerarla para que nadie note que te destrozas por dentro. Sólo unos pocos saben que eso a mi me duele, que me destroza, que me hace sentir inferior, siempre. Ir a esos lugares es como querer pisotearme. Pero aquí nadie lo sabe, nadie conoce eso de mi, y aun así, el orgullo y la verguenza pueden conmigo.
Nunca entendí la frase de nada como el hogar, porque pensé que cualquier lugar podía convertirse en tu hogar si tu así lo querías. Pero me he dado cuenta de que realmente, esa frase no quiere decir que tu hogar sea lo mejor, sino que crear tu hogar es costoso, crear lazos fuertes de confianza, miradas que leen tu mente... Es complicado y requiere grandes pasos. Y a esto va ligado el más vale malo conocido, que bueno por conocer...
Aquí tienes una mala conocida que te quiere ~ ♥
ResponderEliminar