Han pasado tantas cosas este año, que realmente nadie sería capaz de entender demasiadas cosas si no lo hubiese vivido conmigo. Viví más cambios que nunca y aprendí que la persona es como la plastelina, siempre moldeable. Que no me conozco ni me conoceré y que cuando crea que estoy más perdida, tengo que creer en mi misma, pues siempre me acabaré reconduciendo. No era el miedo, no era eso lo que me invadía, aunque debo decir que residía ahí, pues la pérdida de tus seres más queridos, del cariño trabajado en años, de la confianza... Se puede perder fácilmente. Gran parte se perdió. En el tiempo se perdieron muchas cosas, pero debo decir que como persona gané. Soy más independiente, aunque sinceramente, podríamos decir que eso es mentira. Nadie es independiente. Siempre necesitas a alguien. Si conseguía un logro, necesitaba contarlo. Si me rompía un dedo, necesitaba ayuda. Creo que esa fue la peor temporada, sentirme lejos de la seguridad y desvalida a la vez. Pedir me cuesta tanto... Las personas somos raras y sumamente complicadas, y es que no nos cuesta esfuerzo pedir agua a nuestros padres pero sí cuando estamos fuera de casa, quiero decir, somos contradicciones con vida. Supongo que no hay manera de encontrar la ley de la vida, aunque digan que es el poder y el dinero, no con eso se es completamente feliz y creo que muchos lo sabemos, porque ligado a esos va la mentira y eso lo pudre todo. La cosa más cierta que aprendí es que no hay nunca una verdad, que debes mirar siempre desde otros puntos y que aun así, te equivocarás, porque las cosas ton tan enrevesadas, que de ninguna manera conseguirás descifrarlas. Creo que es lo más bello del mundo, lo difícil y complicado que es.
Està molt bé Ruthi guapa! Endavant!
ResponderEliminarMe alegro de que todo te vaya cojonudamente bien
ResponderEliminarLa confianza nunca se pierde del todo y tú siempre vas a tener a alguien ahí, por muy independiente que seas ♥
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