
Perder cosas que nunca apreciaste hace que, normalmente, las revalorices. Tú me perdiste y perseguiste. No te puedes imaginar la de veces que he deseado que mi corazón entonces no se parase, que no dejase de latir por ti. Te he querido tanto, tantísimo. El deseo siguió durante meses y aun me pregunto si algun día llegase a desatar el deseo, si te besase con el fuego que sentía a tu lado, si todo se volvería a encender. ¿Volverían mis fuegos artificiales? ¿Y qué pasaría con los tuyos? A veces temo seguir enganchada a ti y que tu hayas perdido todo lo que quedaba...
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