domingo, 9 de octubre de 2011


Sentada en la cama, recién levantada. Laura se miraba los pies. La luz los iluminaba levemente y no se veían claros. Llevaba una semana dando tumbos en la realidad, de arriba a abajo. Vivía las emociones intensamente, y desde luego, cuando le tocaba bajar en picado, no era demasiado agradable.

- Mhwaaa... - bostezó - Buenos días Laura.
- Eh..Buenos días Lisa, buenos días - realmente pensaba en si aquel sería un buen día o si sería como los demás, teñidos de aquella intensidad en la que daba tumbos.
- ¿Quieres cereales? - sonrió levemente.
- ¿No tienes miedo, Lisa? - se le perdió la mirada en aquel bol de leche.
- ¿Eh... A qué...? - la miró desconcertada.
- A la inseguridad de las cosas, del mundo, del país, de ti misma, de esos cereales... - se frotó la nariz, sabía que estaba cayendo en el abismo contínuo en el que caía casi a diario.
- Pues...bueno, un poco sí pero...supongo que es normal tener ese miedo, pero también puedes estar segura de algunas cosas, por eso existe la rutina, ¿no? - notaba aquel aire siniestro y trataba de amainarlo.
- ¿Y si eso no le pasa a todo el mundo? ¿Y si hay personas que viven sin esa rutina...? ¿Sin seguridad, cómo viven con tanto miedo, Lisa? - se encogió de hombros.
- Con el tiempo aprendes que aunque tú no tengas un orden,o un desorden, el tiempo sí. El tiempo pone las cosas en su sitio, va cambiándolas de lugar y bueno... éste ayuda a que olvides la inseguridad, aunque volverá, porque es quién regula todo y esas cosas siempre están ahí, más o menos vivas. Tranquila, se te pasará.
- La verdad es que es horrible pensar que el máximo consuelo que me puedes dar es que aguante y que se pasará, ¿sabes? Pero sinceramente, es lo que hay. - sonrió levemente, decaída - Pásame los cereales.
- Hoy podríamos ver una película, sé que te encanta evadirte, metiéndote en vidas ajenas - le pasó los cereales - ¿te parece?
- Y compremos dulces, que como tu dices, el tiempo los quitará de las caderas, o quizá los deja ahí - rió, más animada.
- Dalo por hecho - sonrío, y se comió los cereales, mirando de vez en cuando a Laura, preocupada, pensando qué era lo que siempre rondaba aquella mente tan desconocida.

1 comentario:

  1. Es irónico pensar que cuanto más nos planteamos los grandes interrogantes de la vida y más intentamos comprenderla y disfrutarla, más nos alejamos de conseguirlo. Como dices, hay gente que vive con intensidad, sin rutinas, porque son tan simples que ni siquiera se lo plantean. O porque ni siquiera les importa vivir una rutina, porque eso les hace felices. Mejor evadamonos.

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